Escuela de Ingeniería Química avanza con el tema de patentes



Tras culminar  su formación doctoral,  el profesor Nilson Marriaga Cabrales de la Escuela de Ingeniería Química de la Facultad sigue adelante con su labor investigativa, fruto de la cual se ha obtenido recientemente la aprobación varias patentes a nivel nacional e internacional.

El desarrollo más recientemente patentado en Estados Unidos se titula Process to reduce the chemical oxygen demand, total organic carbon, and total solids in vinasse by electro-flotation/oxidation.

Es importante señalar que la obtención de las patentes es resultado de un esfuerzo conjunto del profesor Nilson Marriaga, del profesor  Fiderman Machuca Martínez, docente y actual director de la Revista Ingeniería y Competitividad y de otros investigadores de la Escuela de Ingeniería Química. Este proceso de obtención de patentes es,  así mismo,  un fruto del apoyo de institucional desde la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle.

En conversaciones con Ingeniería Informa, el profesor Nilson Marriaga nos habla sobre  las patentes  y la investigación que se adelanta desde la Universidad del Valle.



¿Cuál es el problema abordado con su investigación doctoral?


El problema abordado fue la búsqueda de alternativas para el tratamiento de las vinazas, que son efluentes de las destilerías de alcohol. En la región, tenemos cinco grandes destilerías y es importante señalar que las vinazas tienen una alta carga orgánica y que no se pueden descargar en fuentes hídricas sin haber sido tratadas puesto que inhiben la fotosíntesis y generan perdida de oxígeno.  Lo que se busca con esta investigación  es lograr una depuración  mucho más avanzada de las vinazas para aumenta el porcentaje de recirculación, que en los tratamientos actuales esta alrededor de un 50%.

¿Qué son las vinazas?


La vinaza es un líquido de color café y olor dulce, se obtiene de la caña de azúcar y constituye el desecho de mayor importancia en las destilerías de alcohol. Si esta sustancia no se somete a ningún tratamiento y se vierte directamente a las fuentes de agua consume el oxígeno, mata a los peces y afecta seriamente el ecosistema.



¿En qué consiste el aporte que se hace con la investigación desarrollada desde la Escuela de Ingeniería Química?

La alternativa desarrollada consiste en introducirle a la vinaza unas placas de hierro y energizarlas con corriente eléctrica directa. Eso hace que el metal se disuelva en el líquido  y se incremente el PH. El hierro forma posteriormente una especio de micro-esponja insoluble que atrapa parte de la contaminación de la vinaza. Esa contaminación se deposita luego como un lodo. Después, el líquido sobrenadante se adiciona con peróxido de hierro para eliminar el color. En esta última etapa se emplean técnicas de oxidación avanzadas.

¿Además del tratamiento de las vinazas, que otros alcances tendría este desarrollo?

Lo que hallamos es que el principio de operación no solo es efectivo para las vinazas sino para cualquier tipo de agua residual, como lixiviados y rellenos sanitarios.

¿Desde cuándo se viene desarrollando investigación en este campo en la Universidad del Valle?

Este tema lo venimos trabajando desde el 2006. Comenzamos con trabajos de pregrado y maestría e inicialmente nos concentramos en la técnica de electrodisolución y luego con la de floculación. Nuestro objetivo es seguir en estas líneas de investigación, desarrollar lazos fuertes entre la Universidad y las empresas de la región.

¿A propósito de la relación Universidad –Empresas, qué se ha logrado?


Ya se han desarrollado algunos ensayos piloto, por ejemplo en la empresa Levapan de Tuluá  en los que se han logrado remociones de hasta el 93% de la demanda química de oxígeno. Desde el año 2011 se han realizado ensayos en la Licorera de Caldas con la primera planta piloto que se montó y cuyo diseño y construcción desde la Universidad del Valle.

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