Entrevista del Boletín Ingeniería Informa al Profesor Silvio Delvasto Arjona Galardonado con el Gran Premio Vida y Obra

Foto Cortesía: Agencia de Noticias Universidad Nacional de Colombia

Entrevista del Boletín Ingeniería Informa al profesor Silvio Delvasto Arjona, MSc., Ph.D. Docente de la Escuela de Ingeniería de Materiales de la Universidad del Valle, quien hizo parte del grupo de investigadores eméritos de Colombia, galardonados con el Gran Premio Vida y Obra, otorgado por COLCIENCIAS y la Revista SEMANA.

1. ¿Cómo inicia su carrera como investigador? 

Mi interés por la investigación surge en un trabajo como becario, estando estudiando ingeniería química, en un programa denominado CIMS, sobre investigación en sistemas de bienestar social, que se desarrolló en la Universidad del Valle, teniendo como base el Instituto de la Construcción, IDELAC, alrededor del año 1969, en el programa participaban docentes, estudiantes e investigadores contratados por el proyecto, entre ellos Clemente Forero, quién coordinó la actividad investigativa, y quién posteriormente en la década de los 90 llegó a ser director de Colciencias, y a quién le correspondió dar cuerpo al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. 

Mi interés por la investigación se acrecienta con el desarrollo en el IDELAC de mi proyecto de grado, en aquella época llamado tesis, donde tengo el primer contacto con la industria cementera. Me vinculo al IDELAC en 1972, y fui nombrado como docente al comenzar 1973. En el IDELAC adquirí disciplina rutinaria como investigador y asesor de industria con el grupo que conformaba la Unidad de Conglomerantes Hidráulicos. El Instituto se traslada de la adscripción que tenía a la Facultad de Arquitectura a la Facultad de Ingeniería en 1975, siendo decano de la Facultad el ingeniero Guillermo Falk. Los profesores que proveníamos del IDELAC nos integramos en esa decisión con docentes ingenieros mecánicos, metalúrgicos, civiles, y geólogos, para conformar la Sección de Materiales del Departamento de Mecánica de Sólidos y Materiales, esa Sección devino posteriormente en el Departamento de Materiales de Ingeniería, y luego en la actual Escuela de Ingeniería de Materiales.

La disciplina, rigurosidad y estilo de trabajo hicieron escuela en el mejor sentido de la palabra. Los postgrados en el exterior, Master Science en “University of Illinois” y Doctorado en la Universidad Politécnica de Valencia me permiten formarme mejor como investigador y hacer investigación original, insertarme en redes formales e informales (relación persona a persona), extender el radio de cooperación y mantener, hasta el presente, actividades de investigación y apoyo en formación de maestros y doctores, en continuar involucrando a estudiantes de pregrado en actividades de investigación para ser cantera del postgrado, en gestión y desarrollo conjunto de proyectos, en pasantías y misiones de colaboración en doble sentido con instituciones nacionales e internacionales y, por supuesto en publicaciones de alto nivel en revistas indexadas.

2. ¿Considera, que con su trabajo ha ayudado a la consolidación de la Facultad de Ingeniería y específicamente al programa de Ingeniería de Materiales?

Uno contribuye a consolidar la Facultad, la Escuela, el programa, y a hacer universidad con el trabajo entusiasta y apasionado de cada día. Estimo que cada uno de nosotros va dejando huella donde quiera que camina por la vida, y mi trabajo en la Universidad me ha permitido dar lo mejor que tengo con mi inteligencia, mi actuar, mi pasión, mi compromiso, mi sentido de misión. 

He desempeñado actividades de representante profesoral, con una vinculación de muchos años con el gremio profesoral; como decano, con un equipo maravilloso de trabajo durante dos periodos y con la motivación y empeño de los profesores por hacer mejor universidad se dieron pasos muy importantes para apalancar y lograr lo que es la Facultad hoy.

Fundamental, fue haber creado en mi administración el programa de doctorado en ingeniería, que señaló la iniciación de un proceso con un norte irreversible a seguir en cuanto la formación de investigadores haciendo investigación original, creando una cultura de la crítica y la aceptación de ella, la formación masiva en postgrado, fundamentalmente en la creación de una masa crítica de doctores, el mejoramiento de la infraestructura de la Facultad, incluyendo la conectividad a internet, la creación de varios postgrados, entre ellos diversas maestrías y especializaciones, la creación de nuevos programas académicos como ingeniería electrónica, ingeniería de sistemas, ingeniería de materiales, ingeniería topográfica, la formalización y consolidación de los programas tecnológicos a distancia, la vinculación y apoyo efectivo de la Facultad con las sedes regionales, donde fuimos gestores de las sedes de Yumbo y Cartago, y llevamos programas académicos con desarrollo total en las diversas sedes, pues hasta ese momento, después de los tres primeros semestres se trasladaban los estudiantes regionales a concluir en Cali sus estudios. 

Posteriormente a la decanatura, fui cogestor del área de énfasis en ingeniería de materiales, tanto al nivel de doctorado como luego de maestría. Desde hace varias décadas he participado de las actividades del grupo de investigación “Materiales Compuestos”, del cual fui cofundador. Es claro de lo anterior, que ha habido un impacto en los programas académicos tanto de postgrado como del pregrado, que ha sido permeado, por las improntas investigativa, docente y de formación integral de personas, que han sido motivadas no solamente con mi concurso, sino el de mis colegas docentes con el apoyo del personal de trabajadores, técnicos y profesionales que nos rodea. Uno no actúa solo, sino como ser gregario, que respeta el pasado y construye sobre los hombros de los gigantes que nos precedieron, sino con el de quienes hoy sustentan, apoyan y colaboran en nuestro trabajo diario con el sueño posible de hacer un país con gente educada. 

Otro plano, es el apoyo institucional, sin el cual no sería posible hacer un trabajo serio, sistemático, compartido, desinteresado, en el sentido que problemas que no tendrían apalancamiento del sector privado pues requieren riesgo de inversión o son de interés general para el bien común, y sobretodo, como ocurre con las especies para que puedan sobrevivir y es el principal mandato natural, el sistema institucional, tanto de la Universidad del Valle, que es nuestra Alma Mater, como de instituciones estatales como COLCIENCIAS, hacen posible que el investigador se reproduzca, como ocurre en los programas de doctorado.

3. ¿Cuál ha sido el Impacto Social de sus investigaciones?

En el proceso investigativo como en los resultados de las investigaciones se han logrado numerosos y diversos impactos sociales. Los cultivadores de arroz y fique han sido beneficiados directos al haberse incrementado el valor agregado de la producción de su cultivo dando valor a los desechos de otrora. La industria, igualmente, y sus empleados, y la comunidad han sido beneficiados indirectamente al haberse podido utilizar desechos agroindustriales e industriales, igualmente lo han sido los mineros del carbón.

Indirectamente, se ha beneficiado la industria de la construcción, sus empleados y la población demandante de vivienda y de obras de infraestructura al tener disponibilidad de materiales de construcción de mejor calidad, de menor costo, y más amenos con el medio ambiente. Han sido beneficiados también los estudiantes al haber podido contribuir a su formación profesional, al mejoramiento de su calificación técnica, y también sus familias al mejorar sus condiciones sociales, económicas, y culturales.

4. ¿Por qué no debe estar separada la investigación de la formación (docencia)? 

No se nace investigador, el investigador se hace. Un proceso de formación riguroso involucra estimular la curiosidad e incentivar la creatividad. El desarrollo y bienestar de la especie humana, la preservación de la naturaleza y la utilización racional de los recursos escasos, y la convivencia pacífica y solidaria solamente es posible con seres humanos educados. Por ello, es un imperativo que exista una educación de elevada calidad y la reproducción del investigador, lo cual solamente es posible a través de la docencia. Se conoce aprendiendo de lo investigado, en el proceso investigativo se confunde el docente y el discente, se es el uno y el otro en una relación simbiótica. Una educación superior de alta calidad con excelencia se niega si no existe esa relación simbiótica.

5. ¿La investigación es sinónimo de desarrollo, en ese sentido qué le diría usted a las nuevas generaciones para que crean que en un país como Colombia se puede ser investigador? 

Recuerdo una expresión popular “!Yo no nací bruto jue que naide me enseñó, si alguien me hubiera enseñado quién sabe quién sería yo¡”. Por ello, la misión de una institución pública de enseñanza superior, como la Universidad del Valle, es tan esencial para hacer posible que las nuevas generaciones accedan- como lo han venido haciendo- a la educación superior. Una persona puede vencer la ignorancia y la pobreza accediendo a educación superior de alta calidad. La universidad pública en Colombia está brindando la oportunidad para que ello sea posible, para que se formen investigadores a través de los postgrados, maestrías y doctorados que se ofrecen en Colombia.


El sueño de hacer investigación y formar investigadores en Colombia ha sido hecho una realidad para muchos colombianos, que han pasado por nuestras aulas en los últimos veinte años, buena parte de ellos de sectores populares.

Indudablemente se ha abierto la brecha y hay que acrecentarla, ese es un reto para todos, el sector público, las universidades y los gobernantes; el sector privado, y la comunidad que ha venido adquiriendo conciencia del valor de la educación y de la investigación para lograr un país próspero, pacífico, y con bienestar para sus habitantes.

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