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Hace más de 50 años una comunidad indígena de Silvia, Cauca, Colombia permitió el ingreso de materiales industrializados como el plástico, vidrio y otros, que contaminan los ecosistemas e impactan fuertemente la conexión espiritual de la comunidad con su territorio. Hoy en día la comunidad de Misak-Nuyapalø de San Fernando, también conocidos como “hijos del agua y el arcoiris", buscan preservar su conexión con el territorio y mantener el equilibrio ecológico a través de un proyecto que se enfoca en nuevos usos para los residuos sólidos. El proyecto tiene sus orígenes en una amistad que comenzó en las aulas de la Universidad del Valle (Univalle) En 2018, Colombia generó aproximadamente 21,38 millones de toneladas de residuos sólidos (igual a la masa de 30 buques superpetroleros), pero sólo 11.1% del total fue usado para el reciclaje y nueva utilización, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas del gobierno colombiano (DANE). Fabio González, un investigador del proyecto, candidato a grado del Programa de Ingeniería Sanitaria y Ambiental de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente (EIDENAR) y miembro de a la Red Colombiana de Ingeniería y Desarrollo Social-Univalle (ReCIDS) explicó que investigadores y miembros de la comunidad trabajaron en conjunto a través de un proyecto en el cual se usaron diferentes metodologías como: la Investigación Acción Participativa (IAP), la apropiación social del conocimiento y el diálogo de saberes. González comentó que a través de los conocimientos ancestrales y académicos, en medio de varios talleres participativos y actividades relacionadas al estudio de los residuos sólidos, la comunidad podría reflexionar y construir soluciones sustentables conectadas a su forma de vivir con el territorio. “La comunidad participó en todos los momentos del proyecto, tanto en la construcción como en el desarrollo de actividades:entrevistas, talleres y el análisis de los datos”, dijo Gózalez; y añadió que la comunidad participó en todas las decisiones del proyecto.
El ProyectoSegún la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), el pueblo Misak representa el 1,5% de la población indígena de Colombia y unas 19.000 personas viven en el Resguardo Indígena de Guambia en el Municipio de Silvia, Cauca, según estadísticas del DANE. Wilmar Muelas, un miembro de la comunidad y el Presidente actual de la Asociación de la Jardín Botánico Las Delicias, explicó que la asociación, fundada en el año 1999, fue la organización que trabajó con los investigadores en la ejecución del proyecto llamado: “Formulación participativa: alternativas para la gestión sustentable de residuos sólidos en el Territorio Misak-Nuyapalø de San Fernando, Silvia, Cauca”. “Es muy importante para nosotros, como comunidades indígenas, empezar desde nuestra forma de vida a reducir nuestra huella ecológica”, manifestó Muelas; y añadió que el proyecto del Jardín Botánico promueve maneras de preservar la cultura, idioma y prácticas tradicionales de la Misak. Muelas y González se conocieron en Univalle hace años y fue González quien ayudó a la asociación a concursar para la financiación del proyecto que ganaron de MinCiencias en Colombia. “Lo que pasa con esta comunidad es que estaban quemando los residuos sólidos cerca de las viviendas, lo que hicimos con nuestro proyecto fue generar alternativas para la gestión de residuos sólidos de una manera sustentable en la comunidad”, dijo González. González explicó que la primera etapa del proyecto se hizo a través de talleres participativos con la comunidad: identificar la zona de trabajo y los tipos de residuos, dónde estaban, dónde y cómo se depositaban, y cómo se deposita. “Luego, se pasó a caracterizar cuántos residuos hay, qué tipo de residuos hay, para así mismo saber cuáles alternativas podrían ser de interés y por último lo que se fue con base a los principios de vida de la comunidad Misak”, manifestó González, y añadió que proponen esas alternativas que de manera sustentable permitirá recuperar y fortalecer ese equilibrio entre la comunidad y su territorio”
Impacto en la comunidadMuelas explicó la importancia para la comunidad de proteger los valores de vida, el territorio y sus ecosistemas, y el componente de educación propia como uno de los aspectos más importante del proyecto. “Fue muy importante, por ejemplo, que aprendiéramos a hacer la separación y clasificación de residuos sólidos,” planteó Muelas. Muelas comentó que la ropa se convirtió en uno de los insumos para crear techos vivos y también el vidrio se convirtió en insumos para generar bioconstrucción. González comentó que las 22 familias que se beneficiaron del proyecto fueron quienes formularon y participaron activamente en las estrategias teniendo también en cuenta mucho conocimiento propio de la comunidad “Fue un gran reto, pero lo logramos y lo más bonito es que fue en comunidad”, dijo González. Si le interesa contactar al investigador o conocer más sobre el proyecto, escriba a la Oficina de Comunicaciones Facultad de Ingeniería: comunicaingenieria(arroba)correounivalle.edu.co Foto de la portada: Fabio González (izquierda) y Wilmar Muelas. Crédito: Adolfo Ceron/NCC-FI/Univalle |


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