Sostenibilidad y resiliencia, dos conceptos claves para el desarrollo de pequeños productores en el marco de cadenas de suministro de alimentos frescos

Andrés Mauricio Paredes Rodríguez, estudiante de Doctorado en Ingeniería con Énfasis en Ingeniería Industrial. Crédito: cortesía investigador.



Las vastas distancias entre el campo y los centros poblados implican grandes dificultades para pequeños productores, quienes enfrentan distintos problemas al hacer llegar sus productos a centros de acopio, donde estos pueden comercializarse. Tales dificultades incrementan cuando se trata de alimentos frescos, pues su tiempo de descomposición es mucho menor. El impacto se evidencia de forma negativa en términos del decrecimiento de algunos tipos de cultivos, lo que compromete la seguridad alimentaria de la población, al mismo tiempo que se reconoce el envejecimiento de la población rural debido a la migración de nuevas generaciones hacia las grandes ciudades en busca de otras oportunidades.

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Buscando aportar al crecimiento de pequeños productores, que trabajan alrededor de 1 a 2 hectáreas, el investigador y profesor del programa de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle, sede Buga, Andrés Mauricio Paredes Rodríguez, en el marco de sus estudios de Doctorado en Ingeniería con énfasis en Ingeniería Industrial, se planteó el objetivo de diseñar una red de cadena de suministro para alimentos frescos, basándose en los conceptos de resiliencia y sostenibilidad, lo que le permitió abordar esta problemática desde distintas perspectivas como la social, la económica y la medioambiental. Los primeros resultados de esta investigación, realizada bajo la dirección del investigador y profesor Juan Pablo Orejuela Cabrera y la codirección del investigador y profesor Juan Carlos Osorio Gómez, ambos de la Escuela de Ingeniería Industrial e integrantes del grupo de investigación en Logística y Analítica para una Sociedad Sostenible (LASSOS), fueron publicados en la revista Alexandria Engineering, y dan cuenta de un proceso investigativo que aúna nuevos conceptos interpretativos y propone un novedoso modelo a tener en cuenta para el crecimiento y el bienestar de pequeños productores en zonas alejadas, desde un enfoque sostenible. 

La sostenibilidad y la resiliencia aplicados al ámbito de los pequeños productores

La investigación partió de la base de dos conceptos, transversales para la concepción de la propuesta por parte del investigador Andrés Mauricio Paredes Rodríguez. Por un lado, está el concepto de “resiliencia”, que usualmente responde a la capacidad de las personas para sobreponerse a las dificultades y obstáculos que se les presentan, y que fue adoptado para ser usado en contextos relacionados con cadenas de distribución y producción debido a las semejanzas entre unas y otras, pues tales cadenas se enfrentan constantemente a eventos adversos que ponen en riesgo sus metas. Algunos ejemplos de estos desafíos responden a la precariedad de vías terciarias en épocas de lluvias, lo que aumenta los tiempos de traslado de los productos del campo a la ciudad. 

Por el otro, está el concepto de “sostenibilidad”, entendido como un concepto que responde a las diferentes estrategias tendientes a garantizar beneficios en el tiempo para los productores, dentro de dimensiones como la económica, la social y la ambiental. “Entre las estrategias en este sentido se encuentran algunas para disminuir el uso de agua, de energías, y de la diversificación de los cultivos, que ayudan al bienestar de los suelos donde se trabaja”, explica el profesor e investigador Paredes Rodríguez, y añade que otra de estas estrategias corresponde al uso de vehículos eléctricos refrigerados que garanticen tanto el transporte de los productos como su bienestar, a la vez que aportan a un menor impacto a nivel ambiental derivado de dichas actividades. 

Con la integración de estos conceptos, que sirvieron como base para un análisis más integral de la problemática, el investigador buscó llevar a cabo su proyecto de investigación, de manera que pudiera ofrecer una salida innovadora en pro de cultivadores y productores en las regiones. 


La investigación 

El proceso investigativo comenzó con una revisión bibliográfica acerca del tema, para lo cual el profesor e investigador Andrés Mauricio Paredes Rodríguez utilizó una metodología llamada Elementos de informe preferidos para revisiones sistemáticas y metaanálisis (PRISMA, por sus siglas en inglés). Dicha metodología supuso varios pasos: 1) Identificación, donde se realizó la construcción de la ecuación para la búsqueda de datos y se escogieron las bases de datos a tomar como fuente –en este caso fueron las de Scopus y Web of Science-; 2) Depuración de la información, en donde se eliminaron los registros que hubieran aparecido duplicados en la búsqueda; y 3) Elegibilidad, en donde se establecieron los criterios para la escogencia de los artículos a considerar, en este caso los resúmenes y las conclusiones de tales documentos, con el propósito de determinar el valor real de estos de cara a la investigación. 

Las categorías de análisis que permitieron hacer esta búsqueda giraron alrededor de las tres dimensiones anteriormente relacionadas con el concepto de “sostenibilidad”, además del concepto de resiliencia: los indicadores claves de rendimiento en términos económicos fueron los de costos operacionales y rentabilidad, en términos de desempeño ambientales fueron los de consumo de energía, consumo de agua y emisión de dióxido de carbono, y en términos de impacto social fueron los de creación de empleo y cumplimiento de la demanda. La muestra final que sirvió para la investigación contó con 39 documentos. 

Después, se utilizó la dinámica de sistemas para simular un escenario problemático particular, ya que esta metodología permite evaluaciones a largo plazo con base en diferentes respuestas según el escenario. Esta apuesta nació de las lecturas realizadas previamente por parte del profesor e investigador Paredes Rodríguez, que lo llevaron a preguntase cuál era el efecto tras la decisión de un canal de distribución en concreto. “Comencé a ver que no se hablaba del efecto del canal de distribución. Esto me llevó a preguntarme qué tan importante podría ser esto a la hora de realizar el diseño de dicha red”, cuenta el investigador. 

Dentro del diseño basado en dinámicas de sistemas, el investigador construyó diagramas de bucles causales, para determinar cómo era la relación de las variables a tener en cuenta dentro de la investigación. Una vez hecho esto, se construyó un modelo más específico, llamado diagrama de Forrester, que consistió en la modelación cuantitativa de las variables. En este punto, se necesitaron visitas al campo, donde los productores —integrados por madres cabezas de hogar— suministraron al investigador la información necesaria para poner en marcha el modelo. “Casi que nos pusimos las botas y levantamos la información con las personas y las asociaciones con las que ya teníamos contacto de anteriores proyectos, que son asociaciones de la ciudad de Buga”, cuenta el profesor e investigador Andrés Mauricio Paredes Rodríguez.

Una vez se simuló el modelo, se llevó a cabo la evaluación del efecto que tendría a largo plazo la escogencia de un canal específico de distribución. Para esto se tuvieron en cuenta tres escenarios: 1) un canal de distribución tradicional, en donde se considerara principalmente a los actores involucrados en el proceso, como los productores y los intermediarios o mayoristas; 2) un canal de distribución que considerara el uso de centros de distribución de alimentos, en donde se concibiera la integración colaborativa ante los productores; y 3) un canal de distribución corto, en donde se presentara una relación directa entre el productor y el cliente final. 

Dadas las diferentes dimensiones relacionadas con la sostenibilidad, los resultados arrojaron que no existe un canal particular que responda idóneamente, un hecho que abona terreno de cara a pensar en formas mixtas de entender la escogencia de los canales de distribución, según las necesidades. “Unos canales tienen mejores resultados desde el punto de vista económico, otros tienen mejores resultados desde el punto de vista ambiental y social. Una red no debería de restringirse a un solo canal de distribución, sino que se podrían utilizar diferentes canales dependiendo del contexto. Si lo pensamos hoy en día, la ocurrencia de riesgos me puede llevar al cambio de ese canal de distribución en determinado momento”, explica el investigador. 

La importancia de ampliar el ámbito de análisis para las cadenas de suministros de alimentos 

Para el investigador, el hecho de que organizaciones como la FAO tengan entre sus marcos estratégicos conceptos como la sostenibilidad y la resiliencia es muestra de la importancia que estos tienen a la hora de plantearse análisis enfocados en esta materia. Pero a la vez supone un gran desafío en materia de apropiación de ese conocimiento por parte de los productores. “Cuando uno va al campo, se encuentra con que ese concepto de sostenibilidad todavía sigue siendo muy etéreo. Yo creo que el proyecto también ha llevado a ser más conscientes, sobre todo con estos actores con quienes hemos tenido contacto, de que estas redes de distribución deben promover ese enfoque ambiental, social y económico”, opina, y cuenta que el reto que tiene actualmente la investigación radica en el diseño de una red que les permitirá a los productores verse integrados en un canal que les garantice esa sostenibilidad, a pesar de los riesgos a que se exponen.  

Pese al largo tramo que queda por recorrer, actualmente el profesor e investigador Paredes Rodríguez reconoce el impacto positivo del trabajo realizado a propósito de su apuesta doctoral: “Una muestra de que los productores han comenzado a ser más conscientes es que están mucho más abiertos en la actualidad a tener este tipo de conversaciones. Ya no están tan enfocados en que únicamente está en juego lo económico, sino que aceptan que se pueden obtener beneficios por otros tipos de iniciativas”. 

En un país en vía de desarrollo como Colombia, la implementación de tales iniciativas se convierte en un paso adelante, que lo pone en sintonía con lo que se viene realizando en continentes como el europeo, lugares que empiezan a ver con especial interés estas propuestas. “Considero que, si se sigue generando esta sinergia alrededor de mejorar estas cadenas de suministro, al final el campo no va a ser un lugar del que se huya, sino que va a ser un lugar atractivo para desarrollar investigación científica, para tener oportunidad de desarrollo profesional. Hay países como Alemania, que es uno de los líderes en cadenas de suministro de alimentos, donde la gente no huye del campo: hay personas que trabajan ahí y pueden generar ingresos, pueden vivir la vida que a veces muchos quieren vivir en la ciudad”. 

Si le interesa contactar al estudiante de doctorado o conocer más sobre la investigación, escriba a la Oficina de Comunicaciones Facultad de Ingeniería: comunicaingenieria@correounivalle.edu.co.

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