Históricamente, la ciencia se ha comunicado a través de un lenguaje técnico, distante y, en muchos casos, incomprensible para el público general. Romper esa barrera es el propósito de INGENIAR, una productora de divulgación científica transmedia, apoyada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle, cuya premisa es clara: la ciencia puede ser divertida, cercana y para todos.
Esta idea tomó forma en la Institución Educativa Oficial Nuevo Latir, ubicada en el oriente de Cali, en el barrio Alfonso Bonilla Aragón. Con el aval del rector Hugo Lozano y el acompañamiento de las docentes Marcela Vargas Fresneda y Blanca Franco, INGENIAR desarrolló allí una intervención piloto tras ganar la Convocatoria Interna de Proyección Social y Solidaria 2025, que permitió una financiación por parte de la Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social de la Universidad del Valle.
Lo que hace particular a INGENIAR no es solo su metodología, sino también su origen. A diferencia de muchos proyectos universitarios liderados por grupos de investigación, esta iniciativa nació a partir de una experiencia académica personal. La idea surgió del proyecto de maestría del funcionario Édgar Bejarano, quien posteriormente invitó a Natalia Urrea a construirla de manera conjunta. Durante cerca de dos años, ambos trabajaron fuera de su horario laboral para darle forma a la plataforma, consolidar su identidad y estructurar una propuesta sólida de divulgación científica. Tras demostrar el potencial del proyecto con el documental El sonido da forma a la vida, obtuvieron el aval del decano de la Facultad de Ingeniería, Fiderman Machuca, quien además brindó también apoyos que permitieron llevar la ciencia a escenarios educativos no universitarios.
El reto que enfrentaba el proyecto no era menor. En los últimos años, la elección de carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— ha disminuido de manera significativa. A esto se suman las brechas educativas evidenciadas en pruebas como Saber 11, especialmente en matemáticas y ciencias. Frente a este panorama, INGENIAR propuso un cambio de enfoque: dejar de enseñar ciencia únicamente desde la teoría y empezar a vivirla a través de la creación, la narrativa y el contenido digital.
Las sedes Nuevo Latir e Isaías Duarte Cancino fueron seleccionadas para la implementación del proyecto. Allí, durante el segundo semestre del año, se desarrollaron seis talleres con una participación constante de hasta 40 estudiantes de los grados octavo, noveno y décimo. Lejos del aula tradicional, las sesiones convirtieron a los jóvenes en creadores de contenido científico.
Para Luis Fernando, uno de los participantes, el proceso significó una experiencia que difícilmente habría imaginado fuera del aula. “Mi experiencia fue fascinante. Si no fuera por la profe Blanca, que me invitó a este programa, me hubiera perdido lo chévere que fue. Me gustaron mucho las actividades, sobre todo la del podcast, fue mi favorita. Ojalá esta experiencia vuelva a pasar el año que viene, con más actividades y estando ya un poco más avanzados”, comenta.
El proceso contó con el acompañamiento de cuatro mentores de la Facultad de Artes Integradas —Breidy Johana Orlas Pillimué, Nicolle Celeste Ceballos, Johan Sebastián Balanta y María José Díaz Vargas— y de Luis Andrés Leal, doctorando e investigador en Ingeniería Química. Junto a ellos, los estudiantes exploraron de manera vivencial conceptos como la termodinámica, la presión atmosférica, las leyes de Newton y la electroquímica, combinando la experimentación con la creación de contenidos.
Además de aprender ciencia, los estudiantes adquirieron herramientas para comunicarla: escritura de guiones para podcast, diseño de carruseles para redes sociales, edición de video y producción de piezas audiovisuales. Para María, esta experiencia significó salir de su zona de confort y descubrir nuevas habilidades: “Hablar frente a cámaras, aparecer en videos, fue muy chévere. Yo se lo recomiendo a otros niños para que se integren, porque es demasiado chévere. La universidad me encantó, yo nunca había entrado a una universidad. Es muy grande, demasiado grande, y me sorprendió mucho”.
Uno de los momentos más significativos del proceso fue la visita a la Universidad del Valle, donde los estudiantes conocieron la Facultad de Ingeniería y se aproximaron por primera vez al entorno universitario. “La pasé muy bien, me entretuve, no estuve todo el tiempo en el celular”, añade María, resaltando el valor de una experiencia educativa que conecta con sus intereses y motivaciones.
El resultado del proceso fue una serie de productos transmedia —videos, podcasts y registros audiovisuales de experimentos— creados por los propios estudiantes. Estos contenidos abordaron conceptos científicos, pero se enfocaron principalmente en el agua como eje temático, con el propósito de abrir camino a lo que será el segundo documental de INGENIAR: El camino del agua.
La financiación de la convocatoria no solo hizo posible la realización de los talleres, sino que también permitió fortalecer el equipo audiovisual de INGENIAR y continuar con la producción de nuevos contenidos, entre ellos los protagonizados por Lumi, el personaje animado “cambiaformas” que acompaña el proyecto.
El proceso culminó con un evento de cierre realizado el 3 de diciembre, en el que se hizo entrega simbólica de reconocimientos a cada uno de los estudiantes participantes y a las docentes acompañantes. El acto contó con la presencia del decano de la Facultad de Ingeniería y del rector de la institución educativa, quienes dirigieron palabras de reconocimiento y motivación. Durante este espacio, Natalia Urrea y Édgar Bejarano reiteraron el orgullo que sintieron de haber compartido durante seis meses con un grupo de chicos y chicas talentosos, curiosos y comprometidos con aprender y crear.
Lo ocurrido en Nuevo Latir confirma que cuando cambia la forma de contar la ciencia, también cambia la manera de interesarse por ella. INGENIAR se consolida así como una iniciativa con potencial de réplica en otras instituciones educativas, aportando a la apropiación social del conocimiento y demostrando que la ingeniería y la ciencia pueden ser experiencias cercanas, significativas y transformadoras.



Comentarios
Publicar un comentario