Yerladine Morales y Daniel Torres: primeros ganadores del concurso Concretos del Futuro

Yeraldine y Daniel desarrollaron un concreto a base de ceniza de bagazo de caña de azúcar, zeolita y residuos de construcción y demolición.

Yeraldine Morales Cuetia y Daniel Jesús Torres Cuellar, estudiantes de Ingeniería de Materiales de la Universidad del Valle, obtuvieron el primer lugar en la primera edición del concurso Concretos del Futuro, organizado por Cementos San Marcos y Toxement. En el evento, celebrado en la sede Meléndez, la dupla fue reconocida por su propuesta de un concreto liviano, con menor contenido de cemento y elaborado a partir de residuos industriales y de construcción, características que lo proyectan como una alternativa más económica y ambientalmente sostenible para el sector.

Concretos del Futuro: cuando la academia y la empresa construyen juntos

El concurso Concretos del Futuro surgió como una iniciativa académica liderada por el docente Rafael Andrés Robayo Salazar, en el marco del curso Tecnología del Concreto. En esta asignatura, los estudiantes estudian el origen de los materiales constituyentes de morteros y concretos, así como sus características y propiedades físico-mecánicas para la producción de mezclas. Además, analizan metodologías de diseño de acuerdo con el uso estructural y los escenarios ambientales a los que estarán expuestos.

Con el propósito de fortalecer el aprendizaje mediante una experiencia práctica y articulada con la industria, el profesor Robayo propuso una competencia enfocada en el desarrollo de concretos ambiental y económicamente sostenibles. Para ello, gestionó el respaldo del sector privado, logrando la vinculación de Cementos San Marcos y Toxement, empresas que durante el segundo semestre de 2025 brindaron acompañamiento técnico, formativo y apoyo económico. Gracias a esta articulación, quince grupos de los programas de Ingeniería Civil e Ingeniería en Materiales de Univalle participaron con sus propuestas.

Rafael Andrés Robayo Salazar, docente de la Escuela de Ingeniería de Materiales, es quien lideró la creación del concurso Concretos del Futuro.

Entre los lineamientos del concurso se estableció el uso del cemento ART (altas resistencias tempranas) de San Marcos y de aditivos suministrados por Toxement, como reductores de agua e incorporadores de aire. Además, las mezclas debían cumplir criterios de seguridad estructural, como alcanzar resistencias superiores a 33 megapascales (MPa), y parámetros de sostenibilidad ambiental y económica.

Un concreto innovador y sostenible

Más allá de los resultados mecánicos, el jurado destacó la coherencia ambiental de la propuesta presentada por Yeraldine y Daniel. Su proyecto reinterpretó problemáticas locales y globales para diseñar un concreto sostenible que incorpora ceniza de bagazo de caña de azúcar, zeolita y residuos de construcción y demolición.

“La orientación del profesor fue que exploráramos materiales que aportaran a la sostenibilidad ambiental sin comprometer la resistencia del concreto. Analizamos nuestro contexto e identificamos problemáticas como la minería ilegal de materiales de construcción y la acumulación permanente de escombros en sectores como la escombrera de la 50, en Cali”, explicó Yeraldine.

A partir de ese diagnóstico, decidieron utilizar residuos de construcción y demolición como agregado, reduciendo el uso de gravilla y arena triturada. Esta estrategia promueve el reciclaje de escombros, mitiga la explotación minera y puede disminuir costos sin afectar la capacidad estructural del material.

Escombrera de la 50 de Cali. Tomado de El Tiempo.

Adicionalmente, los alumnos incorporaron zeolita, un mineral de estructura porosa que no se emplea de forma convencional como agregado. Su inclusión contribuyó a aligerar el concreto y a mejorar su microestructura, además de aportar a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la construcción. “Aunque su extracción genera emisiones, su uso puede aportar beneficios relacionados con la absorción de ciertos compuestos y con el desempeño del material”, señaló Daniel Jesús.

Finalmente, emplearon ceniza de bagazo de caña de azúcar, residuo abundante en los ingenios del Valle del Cauca, para reemplazar parcialmente el cemento. “Logramos sustituir el 20 % del cemento, manteniendo una resistencia aproximada de 60 MPa. Con ello generamos dos impactos clave: valorizamos un residuo disponible en la región y contribuimos a reducir la huella ambiental del sector, considerando que la producción de cemento es una de las actividades que más emisiones genera en la industria de la construcción”, indicó Yeraldine.

Innovación con impacto regional

Más allá de los resultados de la competencia, el concurso evidenció cómo la articulación entre academia e industria puede traducirse en soluciones técnicas innovadoras con potencial de aplicación real.

“Más que buscar la mayor resistencia, queríamos demostrar que es posible innovar pensando en el contexto y en el impacto ambiental”, afirmó Daniel.

Se espera que esta apuesta continúe y fortalezca tanto la formación de nuevos ingenieros como la innovación en el sector de la construcción.

Desde la Facultad de Ingeniería, felicitamos a Yeraldine Morales Cuetia y Daniel Jesús Torres Cuellar por este importante logro y los invitamos a continuar desarrollando innovaciones que respondan a problemáticas reales y aporten soluciones pertinentes a los contextos territoriales. ¡Felicitaciones!


Comentarios