Finca tradicional afrocampesina: un agroecosistema clave para la conservación del valle del río Cauca

La finca tradicional afrocampesina es un agroecosistema clave para la conservación de los ecosistemas del valle geográfico del río Cauca. Suministrada por el autor.

Con el propósito de aportar a la preservación de las fincas tradicionales afrocampesinas, Carlos Mario Castro Luna, magíster en Desarrollo Sustentable por la Universidad del Valle, desarrolló una investigación, desde el enfoque de los sistemas socioecológicos, orientada a comprender el funcionamiento de estos espacios, su papel en la vida comunitaria, su aporte a la soberanía alimentaria y su relación con la conservación de los ecosistemas.

Bocas del Palo: una comunidad vinculada a sus ecosistemas

A lo largo de la historia, las sociedades humanas han desarrollado distintas formas de habitar el territorio, determinadas en gran medida por las condiciones ambientales de los ecosistemas. Estas dinámicas abarcan desde modos de vida nómadas en regiones áridas hasta asentamientos sedentarios en entornos biodiversos y productivos. Un ejemplo de este último caso es la comunidad del corregimiento de Bocas del Palo, zona rural del municipio de Jamundí (Valle del Cauca).

En Bocas del Palo, la comunidad vive íntimamente relacionada con el río Cauca, los humedales y los bosques locales. Tomado de la CVC.

En este territorio de 1754 hectáreas, ubicado en la margen occidental del Río Cauca, habitan 243 familias, en su mayoría afrodescendientes, dedicadas principalmente a actividades agropecuarias de subsistencia, como el cultivo de plátano y cítricos, la pesca artesanal, la pequeña ganadería y la avicultura. Labores que se desarrollan en el marco de las denominadas fincas tradicionales afrocampesinas.

Las fincas tradicionales constituyen un tipo de agroecosistema; es decir, un sistema ecológico transformado por la acción humana con fines tanto productivos como de conservación, caracterizado por una cosmovisión propia y por profundas relaciones de arraigo con el territorio. En Bocas del Palo, particularmente, son el resultado de procesos históricos de las comunidades afrodescendientes, que han construido dinámicas culturales, sociales y productivas en estrecha relación con el río, los humedales y el bosque, configurando prácticas sostenibles de aprovechamiento de la naturaleza.

De esta forma, estos sistemas han sido fundamentales para la consolidación del tejido social y comunitario, así como para la conservación de los ecosistemas del valle fluvial del río Cauca. Sin embargo, actualmente estas fincas enfrentan múltiples presiones que amenazan su continuidad.

Un estudio para comprender las fincas tradicionales afrocampesinas

Carlos Mario Castro Luna desarrolló la investigación con el apoyo de los docentes Miguel Ricardo Peña Varón y Mariela Garcia Vargas del Instituto Cinara. Suministrado por el autor.

Frente a este panorama, Carlos Mario Castro Luna, ingeniero ambiental de la Universidad del Valle, desarrolló la investigación titulada “La finca tradicional afrocampesina como sistema socioecológico y su relación con los ecosistemas conexos y la soberanía alimentaria”, en el marco de la Maestría en Desarrollo Sustentable de Univalle y del proyecto internacional Water Security and Sustainable Development Hub.

“Con el trabajo se buscó entender cómo funcionan estas fincas, cuál es su aporte a la soberanía alimentaria y qué impactos sociales y ambientales generan. La idea era visibilizar su importancia y aportar elementos para su fortalecimiento y conservación”, explicó Carlos Castro, quien durante la investigación contó con el apoyo de Miguel Ricardo Peña Varón y Mariela Garcia Vargas, docentes del Instituto Cinara.

Sistemas socioecológicos: comprender las relaciones entre naturaleza y sociedad

Para comprender las fincas tradicionales afrocampesinas, Castro las analizó desde el enfoque de los sistemas socioecológicos, que entiende la sociedad y la naturaleza como una unidad integrada, compleja y dinámica.

Desde esta perspectiva, los actores sociales (individuales y colectivos) interactúan de manera continua con los componentes biofísicos del entorno, configurando prácticas de gobernanza, uso, manejo y transformación del territorio que inciden directamente en la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas. A su vez, estos condicionan las formas de organización social, los medios de vida y las estrategias de subsistencia de las comunidades.

“Este enfoque permite comprender de manera más amplia las transformaciones que experimentan estas fincas y cómo factores económicos, políticos y ambientales, tanto internos como externos, influyen en ellas”, señaló el ingeniero.

Así, el estudio buscó caracterizar la finca tradicional afrocampesina como un sistema socioecológico en el que convergen actores sociales, componentes ecológicos y factores externos que interactúan a múltiples escalas. De esta manera, fue posible analizar no solo su estructura y funcionamiento interno, sino también las presiones, relaciones e interdependencias que condicionan su sostenibilidad en el tiempo.

 En Bocas del Palo, la comunidad realiza actividades agropecuarias de subsistencia, como el cultivo del plátano, en armonía con los ecosistemas del territorio. Suministrado por el autor.

Investigar junto a la comunidad

La investigación se desarrolló mediante una metodología participativa y mixta, articulando herramientas cualitativas y cuantitativas de recolección y análisis de información.

En ese sentido, el estudio integró una amplia revisión documental con un trabajo de campo desarrollado durante dos años, que incluyó procesos de observación participante, entrevistas semiestructuradas, recorridos y monitoreos territoriales, levantamiento de datos geoespaciales y aplicación de encuestas.

“Se trabajó con 18 fincas pertenecientes a la Asociación de Agricultores Construyendo Futuro (Agricofu), una organización de familias locales que busca construir soluciones colectivas frente a los desafíos del territorio”.

Esta metodología permitió articular el proceso investigativo con la comunidad, favoreciendo el diálogo entre los saberes locales y el conocimiento académico, además de facilitar la apropiación social de los resultados.

La finca tradicional afrocampesina: diversidad, alimento y conservación


Las fincas tradicionales afrocampesinas son clave para la soberanía alimentaria local. Suministrado por el autor.

La caracterización de la finca tradicional afrocampesina como sistema socioecológico permitió identificar aspectos clave de su funcionamiento.

En el plano ecológico, se evidenció que estas fincas presentan una estructura multiestratificada; es decir, funcionan a partir de distintos niveles ecológicos interrelacionados. En particular, se identificó que se estructuran a partir de tres estratos:
  • Estrato bajo: conformado por plantas medicinales, especies utilizadas en la gastronomía tradicional y pequeños cultivos.
  • Estrato medio: integrado por cultivos como cítricos, cacao y plátano, fundamentales para el comercio y el abastecimiento alimentario.
  • Estrato alto: compuesto por árboles de gran tamaño que generan sombra, regulan el microclima y favorecen la conservación del suelo y la biodiversidad.
“Sin embargo, lo que encontramos es que esa estructura tradicional se ha ido perdiendo. Muchas fincas hoy solo conservan uno o dos estratos, lo que reduce la diversidad del ecosistema y de los alimentos. Aun así, siguen garantizando el autoconsumo y generan excedentes para la venta”, afirmó Castro.

Asimismo, el estudio evidenció fuertes relaciones de interdependencia entre las fincas y los ecosistemas conexos.

“El río Cauca, los humedales y los relictos de bosque seco tropical son fundamentales para la comunidad porque proveen agua, alimentos y espacios culturales. Al mismo tiempo, las fincas ayudan a conservar estos ecosistemas y funcionan como barreras frente a los monocultivos”.

Estas dinámicas, sustentadas en saberes ancestrales y prácticas agroecológicas, evidencian el valor biocultural de las fincas tradicionales afrocampesinas y su importancia para la conservación del territorio.

Las amenazas para el sostenimiento de las fincas

No obstante, estos sistemas enfrentan múltiples presiones que ponen en riesgo su existencia. En el plano ambiental, la investigación identificó dos grandes desafíos: la expansión de la agroindustria cañera y el crecimiento urbano desordenado.

“Hoy, el cultivo de caña ocupa cerca del 90 % del corregimiento. Esto implica un uso intensivo de agroquímicos que afecta los suelos y las fuentes hídricas, además de generar pérdida de cobertura vegetal y reducción de humedales”.

Por su parte, la expansión urbana de Jamundí y Cali está asociada a transformaciones en el uso del suelo, lo que genera su deterioro y presiones económicas que conducen a la venta o al abandono de predios.

En el ámbito social, se evidenció una pérdida progresiva del vínculo con el territorio, especialmente entre las nuevas generaciones, que no encuentran oportunidades económicas en la zona y optan por migrar. Esto representa una amenaza para la conservación de los saberes y prácticas ancestrales, así como para la continuidad de las fincas tradicionales afrocampesinas.

Fortalecer el territorio desde la organización comunitaria

En Bocas del Palo existen el Consejo Comunitario de Bocas del Palo y la Asociación de Agricultores Construyendo Futuro, claves en la organización y gestión comunitaria. Suministrado por el autor.

Frente a este panorama, el investigador formuló, junto con la comunidad, una serie de propuestas orientadas a garantizar la sostenibilidad de estas fincas.

“Es clave fortalecer las organizaciones y los liderazgos comunitarios para impulsar acciones ambientales y promover alternativas económicas en el territorio. Por ejemplo, avanzar en procesos de monitoreo comunitario de humedales o crear redes de comercio justo que mejoren los ingresos de las familias”.

Asimismo, se propuso la creación de escuelas ancestrales centradas en preservar los conocimientos tradicionales y recuperar el vínculo de los jóvenes con el territorio.

Un mirada alternativa para la sostenibilidad territorial

Carlos Mario Castro Luna con líderes comunitarios de Bocas del Palo. Suministrado por el autor.

De esta manera, la investigación no solo visibiliza y reconoce la importancia de las fincas tradicionales afrocampesinas en términos sociales y ecológicos, sino que también caracteriza su funcionamiento y plantea alternativas orientadas a fortalecer su desarrollo y garantizar su sostenibilidad.

“Este trabajo también puede servir como referente metodológico para otros estudios interesados en comprender cómo las comunidades contribuyen a la conservación de ecosistemas estratégicos”, concluyó Castro.

Así, en un contexto marcado por la transformación de la ruralidad bajo lógicas predominantemente económicas, la investigación de Carlos Mario Castro Luna propone una mirada alternativa que reivindica el papel de los sistemas tradicionales en la conservación y sostenibilidad de los territorios rurales.

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