Sombreros más resistentes y amigables con el medio ambiente gracias a un proceso patentado


Lo que comenzó como una conversación entre una estudiante de ingeniería química y un artesano nariñense se ha convertido en un proceso patentado que produce sombreros de alta calidad y reduce los riesgos para la comunidad. 

Los núcleos artesanales más importantes de Colombia se encuentran en Nariño, donde existen aproximadamente 12.000 tejedoras. De ellas 7.000 en Sandoná (el 25% de la población), las cuales elaboran 300.000 unidades al año, de acuerdo con la denominación de origen oficial de los sombreros en 2010

Ahora, productores están buscando más mercados de exportaciones, pero enfrentan una problemática: el proceso tradicional involucra blanquear las fibras de palma de iraca con azufre y peróxido de hidrógeno a elevadas concentraciones, ha generado afectaciones en la salud de quienes elaboran estos elementos artesanales y afectan el medioambiente. 

Luisa María Gómez Cabrera, una egresada de pregrado en Ingeniería Química de la Universidad del Valle (Univalle) de origen Nariñense, explicó que en lugar de estos químicos tóxicos, los investigadores descubrieron un proceso que involucra una baja concentración de bisufito de sodio.

“Los sombreros producidos por nuestro proceso patentado son más blancos, absorben menos rayos ultravioletas, y eliminan el uso de azufre, mejorando la salud de artesanos y el medioambiente”, dijo Gómez, y añadió que la meta es dar acceso libre del patente a los artesanos.



Foto: Tratamiento de fibras de Palma de Iraca. Crédito: Luisa María Gómez Cabrera

La Investigación

En Septiembre de 2023, la Superintendente De Industria Y Comercio de Colombia aprobó una patente relacionada con el campo técnico de los procesos de tratamientos de fibras naturales empleadas en procesos industriales y artesanales, en especial, con los métodos de blanqueamiento de fibras. 

Las investigadoras explicaron que la presente invención revela un método de blanqueamiento de fibras vegetales empleadas en procesos industriales y artesanales, a partir de agentes oxidantes leves tales como bisulfito de sodio y nitrato de sodio.

Marly Alejandra Urbano Mutiz, egresada de Ingeniería Química de Univalle, e investigadora en el proyecto dijo que el origen de su interés fue para impactar a población de Nariño, con el fin de mejorar su condiciones económicas y de salud, a través de los conocimientos adquiridos en Univalle. 

“La importancia de la patente personalmente me enorgullece ya que todo el trabajo realizado en la academia, fue exitoso permitiendo así exaltar el aporte de profesores, comunidad artesana, compañeros y directores de la investigación”, dijo Urbano.

La Profesora Natali Lorena Mena Guerrero, quien sirvió como codirectora del trabajo de grado, junto al profesor Fiderman Machuca de la Escuela de Ingeniería Química explicó que mejorar la calidad también fue importante. 

“Un sombrero que es más blanca, más resistente a rayos UV y dura más se valen más en el mercado”, dijo Mena.

El señor Alveiro Melo Fajardo, artesano y empresario de Sombreros Sandoná Hats, quien no está involucrado con el proyecto, explicó que hoy en día es necesario utilizar tapabocas y trajes protectores, porque los químicos son fuertes.

“Es esencial mejorar la calidad; en Ecuador, los sombreros se parten más fácilmente”, dijo Melo Fajardo y añadió que alternativas como los beneficios al medioambiente puede ser considerado un “bono” adicional. 

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Foto: Crédito: Andrew James/NCC-FI/Univalle 

Beneficios a la comunidad 

Mena explicó que la Universidad del Valle es un innovador en buscar soluciones que mejoran la calidad de vida para comunidades en el Suroccidente de Colombia y alrededor al mundo. 

“Para mi, algo que me motivó mucho para mejorar la calidad de los artesanos y cuidar del medioambiente; Nos abre unos espacios para trabajar sobre problemas reales de comunidades reales”, dijo Mena, y agregó que el apoyo a los artesanos por parte de la universidad es muy importante . 

“La mayoría de personas de la región no cuentan con educación superior, entonces nunca tuvieron un control de los químicos que están usando”, manifestó Mena.

Gómez y Urbano están entusiasmadas de que la patente pueda impactar positivamente en las comunidades. 

“Con la patente se busca que muchas otras comunidades logren tener un proceso tecnificado y poder impactar en sus vidas positivamente y además seria magnifico que se lograra implementar en países donde este proceso haga parte de su economía.” dijo Urbano.

Si le interesa contactar a la investigadora o conocer más sobre el proyecto, escriba a la Oficina de Comunicaciones Facultad de Ingeniería: comunicaingenieria(arroba)correounivalle.edu.co

Foto de portada:. Tejido de fibras de Palma de Iraca. Crédito: Luisa María Gómez Cabrera

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